El trabajo de posicionamiento es uno de lo más demandados actualmente a pesar de que a la hora de explicar en qué consisten las reglas de las arañas de los buscadores hay pocas luces y muchos mitos. El principal buscador a nivel mundial, Google, establece más de 200 criterios a la hora de posicionar una página, algunos como los enlaces, las menciones y los atributos del texto son obvios pero otros como que el exceso de esfuerzo penaliza son menos claros y el límite entre unos y otros es más difuso todavía.

La diferencia entre aparecer en el primer lugar de las búsquedas y hacerlo en el segundo es tan abismal que el 93% de los internautas ni siquiera se molesta en entrar en la segunda opción de los resultados. El asunto se complica si un portal no aparece en la primera página de resultado, entre 5 y 10, ya que esto implica prácticamente que la web no existe y dado que los primeros resultados suelen estar copados por grandes empresas o por entradas de YouTube, la competencia es ardua.

En el posicionamiento web no hay trucos milagrosos, quien venda eso engaña. Hay que olvidarse de la magia y de principios muy mecánicos ya que la respuesta suele estar en ofrecer buen contenido, contextualizado, hipervinculado, es decir en escribir pensando en internet y no con la filosofía de los medios tradiciones.

Esto implica un cambio de mentalidad que debe ser gestionado con cuidado porque las reglas de redacción o de repetición deben verse alteradas hasta un punto, que no está definido y si se traspasa cuesta caro.

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